miércoles, 2 de noviembre de 2011

El precio de la vivienda para dummies

 

¿Cómo se fija el precio de la vivienda?


Desde luego no por el clásico equilibrio entre oferta-demanda, según el cual cuanta mayor oferta de viviendas haya, menor será su precio. Por el contrario han sido los periodos de mayor actividad constructiva cuando se ha producido la mayor alza en los precios. Cada vivienda es única, entre otras cosas porque es un bien cuya localización no puede alterarse ni intercambiarse; al margen de las características de la edificación, las viviendas adquieren su valor en función del entorno donde se encuentran, los servicios que ofrece un determinado emplazamiento, o el status que proporciona un barrio concreto.

 

Desde el lado de la demanda

Todo el mundo necesita una vivienda, y no sólo para resguardarse de la intermperie, por lo que se ve en la obligación de acudir al mercado de la vivienda para conseguir una. Además, culturalmente consideramos la vivienda como el bien más valioso de cada familia, aquel que sustenta toda la vida en común y donde se invierten todos los ahorros. La vivienda es el principal capital de una familia y está dispuesta a destinar a ella todos los ingresos que sea posible.

 

Desde el lado de la oferta

La vivienda es un bien muy estable en sus cualidades físicas (se degrada con bastante lentitud en comparación con otros bienes materiales) y obtiene su valor principalmente de su localización, sobre la que ejerce un monopolio, independientemente del estado de la edificación. En principio, no hay ninguna urgencia para vender una vivienda y siempre se puede esperar al momento más oportuno.

 

Conclusión

El precio de la vivienda alcanza siempre el máximo que está dispuesta a pagar por ella una familia; y cada familia española ha tendido a pagar por su vivienda el máximo que en cada momento pensaba que podía permitirse. Del mismo modo, muchas familias, en cuanto se han visto con holgura económica, han cambiado su casa por una mejor, más grande o mejor localizada. Por otra parte, la existencia de un stock de viviendas vacías o infrautilizadas no afecta al precio a la baja ya que sus dueños, mayormente, no tienen ninguna necesidad de vender y pueden simplemente esperar a que el precio (o la capacidad de pago de las familias) alcance sus expectativas.

 

¿Y el precio del suelo? ¿Afecta en algo al precio de las viviendas?


El precio del suelo se calcula a partir del precio que pueden alcanzar las viviendas que se construyan sobre él. El precio del suelo es el resto después de descontar los costes de edificación/urbanización y los beneficios de todos los agentes intervinientes (excepto el dueño del propio suelo). Cuando alguien compra un suelo a determinado precio es porque también espera vender las viviendas que se construyan sobre el mismo a un precio concreto. Es decir, el precio del suelo es la consecuencia y no la causa del precio de las viviendas.

 

Vale, pero... ¿por qué han subido tanto los precios en España?


Por la disponibilidad de crédito abundante y barato. Las familias han podido disponer de grandes cantidades de efectivo a cambio de una módica mensualidad, gracias a la bajada de los tipos de interés y de la prolongación de los plazos de amortización (¡hasta los 50 años!). Parte de todo ese dinero se lo han chupado los gastos de la construcción, donde la frenética actividad ha hecho subir los precios por encima de la inflacción, pero la mayor parte se lo han llevado los beneficios de especuladores y promotores, especialmente los grandes, que compraban suelo rústico y después conseguían que (mágicamente) se recalificase a urbanizable. Entre tanto, los distintos gobiernos no han hecho nada para restringir el endeudamiento de las familias (como se hace en otros países) fijando unos límites en relación con los ingresos familiares o unos plazos de amortización máximos; cualquier acción en este sentido habría significado acabar con la burbuja inmobiliaria, antes conocida como "milagro español".

 

¿Seguirá bajando o volverá a subir el precio de la vivienda?


El precio de la vivienda ya ha bajado bastante, pero no tanto como en otros países con problemas similares. Los bancos están haciendo lo imposible por mantener artificialmente los precios altos, pero a falta de crédito el mercado está en la práctica paralizado. Para saber cómo van a evolucionar los precios en el futuro, basta con ver cómo va a evolucionar la capacidad de pago de los potenciales compradores: con los salarios congelados o en retroceso, y con el crédito restringido y más caro, la vivienda seguirá bajando. Además se ha roto la confianza en la vivienda como activo siempre revalorizable, por lo que las familias no van a volver a hipotecar un porcentaje tal alto de sus ingresos. Y para confirmar la relación entre precio de la vivienda y renta + capacidad de endeudamiento de las familias, basta con recordar que sólo el sector de las viviendas de lujo mantiene su dinamismo: sólo los ricos mantienen su poder adquisitivo y la confianza en sus ingresos futuros.

Algunas referencias


lunes, 26 de septiembre de 2011

Regeneración urbana integral... ¿de excepción a norma?



Después de muchos años dejando que la ciudad degenerase (abandonada a su suerte) parece que poco a poco va permeando la idea de que hay que recuperarla. La rehabilitación es el nuevo paradigma, aunque cada cual lo interpreta como le viene mejor y no faltan quienes hablan de crecimiento hacia el interior (porque no pueden entender el urbanismo sin crecimiento). SEPES ha publicado recientemente dos textos sobre el tema de la regeneración urbana integral que merece la pena hojear.

Regeneración urbana integral nos describe tres casos de intervención en zonas urbanas degradadas (Île de Nantes, Coin Street y Barrio de la Mina); son escalas, contextos e historias diversas, pero tienen en común la complejidad de los problemas existentes y también la de las soluciones planteadas. Frente a las soluciones estandarizadas del pasado (la tristemente famosa renovación urbana), la rehabilitación o regeneración integral asume que no hay soluciones simples a problemas complejos, que no basta con barrer el tejido urbano para acabar con los problemas subyacentes (recordemos a Jane Jacobs y su Muerte y vida de las grandes ciudades).

Modelos de gestion de la regeneracion urbana nos recuerda, a través del análisis de los diversos instrumentos institucionales utilizados para gestionar proyectos de regeneración urbana, una limitación del marco normativo en el que nos movemos: todo está pensado para crear ciudad, incluso destruyendo la ciudad preexistente, de forma que la modificación/mejora/renovación de lo existente constituye siempre la excepción, casi nunca prevista por los mecanismos regulatorios. Probablemente ésta sea la causa de que cuando se quiera intervenir en la ciudad desde un enfoque multidimensional e integral, haya que imponer una especie de estado de excepción administrativo, porque, por desgracia, la norma sólo prevé la apisonadora y el borrón y cuenta nueva. Pero que nadie se equivoque, no es un error o una omisión, la destrucción creativa es el modo habitual de trabajar de nuestro sistema capitalista: ¿para qué reparar un coche, rehabilitar un edificio o regenerar un barrio, si podemos comprarnos uno nuevo? Las operaciones de cirugía son mucho más costosas que las demoliciones, y el objetivo es... ¡el beneficio! ¿verdad?

lunes, 22 de agosto de 2011

Espacio público: ágora vs. explanada del templo


¿La democracia nació en el ágora de Atenas? Resulta poco probable que los grupos igualitarios de cazadores y recolectores no se hubieran regido por métodos democráticos mucho antes, pero sin duda Atenas reinventó la democracia en las ciudades-Estado que hasta entonces se había organizado en torno a tiranías de base religiosa (el poder de la fe) o secular (el poder de las armas). Mucho antes que el ágora de Atenas nos encontramos con ciudades cuyos únicos espacios abiertos eran la explanada del templo y la gran vía ceremonial por donde circulaban las grandes procesiones. De hecho, los espacios democráticos de la antigua Grecia parecen ser más la excepción que la norma: los grandes foros romanos vuelven a ser un espacio de exhibición del poder frente a una masa que mira, escucha y, sobre todo, calla cuando no toca ovacionar. Siguiendo a Lewis Mumford en su La ciudad en la historia, la Edad Media fue otro momento de esplendor democrático en las ciudades europeas, pero pronto quedó subyugado por el nuevo urbanismo barroco de los reyes absolutos, y así hasta el París de Haussmann, con su inigualable capacidad para combinar la grandilocuencia escenográfica con la apertura de espacios aptos para el uso de ametralladoras (contra el pueblo, por supuesto). Después podemos encontrar toda una tradición de ciudad bella, tanto en su vertiente historicista como moderna, entre cuyos máximos exponentes podríamos citar la Germania de Albert Speer o la Brasilia de Lucio Costa. Todos ellos espacios sublimes, donde el ser humano debía sentirse, pues tal era su objetivo, pequeño y miserable frente a la grandiosidad.

Eje monumental de Brasilia en todo su esplendor... vacío. 

Sin embargo, no debemos engañarnos. Hoy en día todos estos espacios urbanos cumplen una función supletoria y sólo se utilizan en casos muy singulares. El auténtico espacio donde se representa el poder está en los medios de comunicación, sobre todo en la televisión. Los grandes desfiles, los grandes discursos dirigidos a las masas, la escenografía del poder, están situados hoy en día más que nada en la televisión. ¿Cómo sabemos quién es importante? Porque sale en televisión, porque se le anuncia con rimbombancia, porque alecciona a las masas desde la distancia y la altura que sólo otorgan determinados estrados mediáticos. Por eso la televisión se convierte en el principal medio de manipulación, porque el mero hecho de aparecer en ella otorga un status: relevancia para el conjunto de la ciudadanía. Y todo lo que no aparece en TV queda relegado a hecho local y anecdótico, de un interés relativo y, en cualquier caso, minoritario. Por eso las voces disidentes pueden tener espacio en periódicos (son medios de información especializada), pero no en los grandes espacios de representación de TV. Por todo ello, la televisión asume en nuestros días el papel de explanada del templo, un espacio al que sólo unos pocos pueden acceder, pero al que todos observan con devoción para saber cuáles son los designios de la divinidad.

Lo más definitorio del espacio no son las paredes o los muebles, sino las cámaras.

Hay alternativas al espacio virtual televisivo (en caso contrario hace tiempo que habrían desaparecido cualquier tipo de disidencia colectiva), y lo son porque ofrecen espacios donde la comunicación puede ser bidireccional y, por tanto, darse un diálogo y no sólo un eterno monólogo del poderoso. Internet se ofrece como la alternativa virtual a la TV (y otros medios de masas) en la medida en que facilita que todos los usuarios participen de forma activa y no sólo pasiva. Internet ha permitido que se multipliquen las voces y las fuentes de información accesibles, pero tiene una limitación: cada grupo de intereses y, sobre todo de opiniones, tiende a aislarse de los demás, a acudir exclusivamente a las fuentes de información que les confirman sus opiniones previas, en definitiva, a crear un espacio propio y exclusivo donde los demás simplemente no existen. Este aislamiento, posible en la maraña de conexiones electrónicas que constituye la red de redes, es imposible en la calle. Mientras que Internet ha permitido que afloren multitud de mundos paralelos e independientes, donde cada cual encuentra contactos en función de afinidades de lo más diversas y toma conciencia de que no está solo, la calle, el espacio público, nos obliga de nuevo a la convivencia con personas que tienen intereses distintos a los nuestros, y también opiniones encontradas. El espacio democrático es aquel donde se hacen visibles los conflictos, pero también donde existen las herramientas para buscarles una solución consensuada.

Esta pasada semana Madrid ha vivido uno de esos conflictos que sacuden el espacio público, cuando se han confrontado dos formas de concebir la política. La política como espectáculo mediático de masas, donde la mayor expresión del éxito ha sido el volumen de peregrinos concentrados para escuchar, pero no para hablar, ya que la palabra estaba reservada para una sola persona (y aquellos inmediatamente por debajo). En este caso, el espacio urbano de Madrid se quedaba pequeño para tales menesteres, hubo que recurrir a las afueras, a Cibeles (zona de recreo de los Austrias) y a Cuatro Vientos (gran infraestructura de la periferia), para organizar un espectáculo de masas de escala planetaria. Ocurre lo mismo con los grandes desfiles o con los grandes festivales de música, que están restringidos a una serie de espacios muy concretos que por su escala y tamaño se sitúan fuera de la vida cotidiana de los ciudadanos. Frente a estos espacios, la minúscula Puerta del Sol se ha convertido en el epicentro de la democracia asamblearia de Madrid (y de España). Esta plaza, por supuesto, sólo tenía un papel marginal (de paso) en todas las celebraciones masivas de la JMJ, ya que resultaba totalmente inadecuada para cualquier evento masivo, pero al mismo tiempo se ha convertido en el escenario del mayor de los contrastes, el que se da entre la parafernalia de una teocracia de masas y una asamblea de ciudadanos libres.

Cordón sanitario en torno a una concentración pacífica... Parecerían un grupo de cristianos a punto de ser arrojados a los leones (finalmente, la concentración fue disuelta de forma violenta por la policía.).

Para terminar una última reflexión... ¿sería posible todo esto en el espacio privado de un centro comercial? Tal vez la JMJ sí, después de todo cuentan con sus patrocinadores, pero desde luego las asambleas ciudadanas, que se reunen a hablar y debatir libremente al margen de los intereses mercantiles (y tal vez en contra) no tendrían sitio en dichos sucedáneos de espacio público. Pensemos en ello cuando reducimos nuestras calles a meras tuberías de transporte y enclaustramos toda la vida social en espacios privatizados.

lunes, 1 de agosto de 2011

AEROPUERTOS (II): en infraestructuras no hay recortes


Con la intensidad informativa de los últimos meses, nos hemos olvidado de que las comunidades autónomas que ahora anuncian recortes en todo tipo de servicios públicos, hace unos pocos meses seguían tirando el dinero en la construcción de mega-infraestructuras que no sirven para nada. «Razones políticas y no económicas están detrás de todos los aeródromos inaugurados en los últimos años. Ninguno alcanzará el umbral de rentabilidad, según los expertos» comentaba El País bajo el titular de «Aeropuertos para todos». En general, los últimos aeropuertos siguen el modelo de «gestión privada, financiación pública», que significa que los pagamos entre todos y que los beneficios, si es que los hay, se los quedan unos pocos. En todo caso, no sólo estos últimos e innovadores aeropuertos resultan ruinosos, sino que gran parte de los aeropuertos públicos también lo son. Se mantienen abiertos por «interés general», pero... ¿de quién? Desde luego hay consenso entre todos los políticos que cuántas más infraestructuras mejor, y que ninguna provincia de España puede quedar rezagada en este aspecto, aunque sí en otros. En todo caso, al final resulta que diputados y senadores son sus principales usuarios, ya que pueden acudir semanalmente a sus obligaciones en Madrid y volver el fin de semana a disfrutar con la familia... ¿es ése el interés general del que tanto hablan?
 
A este ritmo, pronto tendremos en este país más aeropuertos que hospitales, ya que una vez que nos hemos gastado el dinero en los primeros, no queda para mantener en funcionamiento los segundos. Por suerte, seguiremos construyendo autovías para que los enfermos puedan recorrer ¿velozmente? las crecientes distancias hacia su hospital de referencia (o uno donde haya médicos). Y es que la fiebre por la obra pública parece no tener fin en este país desde que en pleno siglo XIX se decidió priorizar la construcción de una red de ferrocarril frente a la industrialización del país. Siempre se ha dado por hecho que a la infraestructura le seguiría, de forma prácticamente automática, el crecimiento económico, pero lo único que parece automático es que unos pocos siempre se llenan los bolsillos.

Y para el que piense que todo esto es reciente:

La revista Ícaro alertaba del exceso de aeropuertos en España... en 1930: «Se va a dar el caso curioso de que lo único que va a faltarnos para estos aeropuertos serán aviones de líneas (...) toda vez que dado el estado actual de los presupuestos (...) ha de resultar difícil crear tantas líneas aéreas como serán necesarias para dar vida a los aeropuertos.»

Anteriormente, en Urbanismo Urgente:

AEROPUERTOS (I): Puedes venir a pasear
Urbanismo de inauguraciones

Próximamente, también en Urbanismo Urgente, un análisis del AVE, ese avión que vuela bajo...

sábado, 30 de julio de 2011

España hipotecada

 
Con las últimas movilizaciones contra los desahucios, organizadas desde hace meses por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y que cuentan desde hace semanas con el apoyo del Movimiento 15M, ha salido a la superficie, aunque sólo sea la punta del iceberg, un trauma que afecta a miles de familias (249.281 ejecuciones hipotecarias en España a lo largo de 2010). Son las últimas víctimas del akelarre inmobiliario que este país ha sufrido en los últimos tiempos (su duración oficial se sitúa entre 1996 y 2008). Muchas familias han pagado cifras desorbitadas por viviendas que, ahora descubren, no lo valen ni de lejos, y además se encuentran con un marco jurídico que protege a los bancos antes que a las personas. Los bancos son los malos de la película, y sin embargo, están tan hipotecados como sus clientes: el dinero que prestaron no era suyo, sino que tuvieron que pedírselo a entidades extranjeras que ahora lo reclaman. Bancos y familias, todos se creyeron el absurdo mantra de que «el precio de la vivienda nunca baja».

Pero... ¿dónde ha ido todo ese dinero? ¿Se ha evaporado? En parte sí, millones de pequeños especuladores (todo el que podía permitírselo) consiguieron unos cuantos miles de euros de plusvalía y corrieron a gastárselos en viajes, coches y todo tipo de pequeños lujos (sólo con eso ya tenemos un agujero de miles de millones). Otra parte fue a manos de los grandes promotores y constructores, algunos de los cuales supieron recoger beneficios en mitad de la fiesta, aunque muchos se han quedado igualmente enfangados. Todos ellos vivieron a todo tren durante unos cuantos años a costa de los ahorros de los españoles de los próximos 30 o 40 años, y crearon a su alrededor un entorno de corrupción e impunidad que aún persiste. Pero en cualquier caso, la mayor parte del dinero se fue en destruir sistemáticamente el patrimonio del país (¡había tanto campo que urbanizar!), patrimonio no sólo natural y rural, sino también urbano (véase el proyecto para destruir el Cabanyal en Valencia). El resultado, es un enorme stock de viviendas que no valen nada porque nadie quiere vivir en ellas, o porque los que estarían dispuestos a vivir en cualquier sitio, no pueden pagar lo que cuestan. Sólo los necios confunden valor y precio: en este país hemos pagado un precio elevadísimo por algo que definitivamente no lo vale.

¿Y cuál es la solución? Los que han participado más directamente en la gestión de la burbuja lo tienen claro: hay que volver a ponerla en marcha, nunca antes se vivió tan bien en España. El ladrillo volverá para sacarnos de la crisis, especialmente a todos aquellos que ya no saben ganarse la vida de otra manera... El PP promete, como en 1996, aumentar los ingresos del Estado reduciendo los impuestos, como indica el catecismo neoliberal, y recuperar las desgravaciones a la adquisición de viviendas, porque el suelo ya no se puede liberalizar más. Les funcionó durante tres legislaturas (las dos suyas y la primera de Zapatero), a base de vivir a crédito, pero ahora no sólo nos hemos terminado los ahorros, sino que tenemos una descomunal deuda que pagar. ¡Confianza, confianza! es la solución de los mercados. Efectivamente, cualquier esquema piramidal, como nuestra burbuja inmobiliaria, sólo puede sostenerse mediante una confianza ciega, pero ahora ya sabemos que el último en abandonar la fiesta es el que paga los platos rotos. ¿Quién se apunta?

Algunos apuntes al respecto:

Vivienda y cultura especulativa
El apocalipsis inmobiliario
«Si lo sé, no compro»
Hipotecas basura, o esclavos de la hipoteca
¿Estamos locos? Las regiones con más 'stock' son las que construyen más casas nuevas
En España sigue existiendo suelo recalificado y comprometido para 20 millones de viviendas

El ladrillo, al servicio de los políticos, o viceversa, que lo mismo da:
¡Más cemento, es la política!
La otra cultura del ladrillazo
Urbanismo salvaje y estado de derecho

sábado, 21 de mayo de 2011

Estamos en SOL

 
Enmienda a la totalidad: el debate sobre el urbanismo no puede dejar de inscribirse en el debate sobre una democracia real. Búscanos en la Puerta del Sol. Continuaremos el debate sobre el urbanismo en los grupos de trabajo y en las asambleas correspondientes. Os invitamos a acudir a las asambleas que se organicen en vuestros barrios y ciudades. Infórmate: ¡Democracia Real Ya!, Movimiento 15M.

martes, 17 de mayo de 2011

El incumplimiento como norma

 
Tras la desgracia de Lorca, andan estos días los medios reclamando una normativa... Por supuesto la normativa ya existe: Norma de construcción sismorresistente: Parte general y edificación. Por supuesto, se ignora siempre que se puede. En España somos muy dados a legislar y después a incumplir, total... ¡para lo que sirve! La normativa (como los arquitectos, los geólogos o los sismólogos) sólo está para tocar los ..., las narices. Igual que el urbanismo. En este país todo son prohibiciones, por eso cuando un alcalde hace la vista gorda, sale reelegido, y con mayoría aplastante. Después llegan las lamentaciones, el río se lleva las casas, o cosas peores. Los mismos tertulianos indignados que nos han estado empachando con sus diatribas durante 48 horas, se olvidarán pronto de Lorca y de sus gentes, su indignación se dirigirá contra cualquier otra ignominia. Pero entre tanto, cabe hacer muchas cosas: si la mayor parte de las viviendas, no sólo de Lorca, sino de toda la zona sísmica que va de Granada a Valencia, no cumplen con las actuales normas anti-sísmicas, el gobierno podría abrir una línea en su Plan de Vivienda y Rehabilitación para ayudar a adaptar dichas edificaciones a la norma vigente. No hace falta nueva normativa, ni siquiera más estricta, sino que alguien la haga cumplir, y que la gente comience a darse cuenta de que la normativa sirve para algo.

lunes, 16 de mayo de 2011

AEROPUERTOS (I): Puedes venir a pasear

 
¿Qué mejor sitio para pasear que un aeropuerto vacío? El aeropuerto de Castellón, sigue a la espera de las licencias necesarias para su uso, que en el momento de su inauguración, el pasado 25 de marzo, aun no habían sido solicitadas. Esto, que podrían entenderse como un problema, se ve por algunos políticos como una oportunidad. Para algunos resulta evidente que si hubiera aviones, la gente del resto de municipios de la provincia no podría disfrutar del placer que supone coger un autobús a Vilanova de Alcolea para hacer una visita turística a la nueva infraestructura. La Junta Electoral, por su parte, un poco mal pensada, ha prohibido recientemente estas visitas guiadas por entenderlas como un acto electoral, cosa poco probable según el afortunado Carlos Fabra (Presidente de la Diputación de Castellón y frecuente ganador de lotería), por estar organizadas por una contrata externa.

Un consorcio entre FCC y la Caja de Ahorros del Mediterráneo ha sido el encargado de construir éste aeropuerto, que ha costado 150 millones de euros, a cambio de la concesión de la gestión de éste durante 50 años. Sin embargo, las malas previsiones y la baja rentabilidad prevista, han llevado recientemente a renegociar la concesión, haciéndose cargo finalmente la empresa pública Aerocas (Generalitat, 98%, y Diputación de Castellón, 2%) que se estima invertirá en 56 millones de euros en los próximos ocho años.

El Gobierno, del cual depende el Ministerio de Fomento sobre el que recaen las competencias aeroportuarias y que levantó la suspensión de las obras del aeropuerto en 2005, afirma que su previsión sobre la entrada de turistas en él es del “0,0001%”. ¿Por qué construir un aeropuerto entonces? Esta previsión no coincide con las grandes expectativas de los hoteleros de la zona que apuestan más bien por la predicción lanzada por Francisco Camps el día de la inauguración: “hoy empieza la transformación socio-económica de Castellón”.

No nos engañemos, ni el dinero invertido, ni la discutida necesidad, ni el suelo natural y los recursos consumidos importan, con tal de tener un nuevo lugar de paseo, mucho mejor que los obsoletos parques, calles y plazas, al que los ciudadanos de la zona puedan acudir orgullosos, en autobús o en AVE, y pensar que Castellón “va bien”.

Fuentes:

Camps y Fabra inauguran el aeropuerto de Castellón sin aviones
El Consell gestionará el aeropuerto de Castellón y pagará las pérdidas
El Gobierno prevé un "0,0001%" de viajeros en el aeropuerto de Castellón
Castellón inaugura su aeropuerto con 150 millones de inversión pero sin vuelos

miércoles, 4 de mayo de 2011

Urbanismo de inauguraciones


El debate está prohibido: en periodo electoral porque los problemas verdaderamente serios requieren un auténtico Pacto de Estado y el consenso de todos (y todo lo demás es puro electoralismo); el resto de la legislatura porque el pueblo ya ha hablado y ahora toca gobernar a sus elegidos.

La democracia trajo la esperanza de un urbanismo participativo, pero hace tiempo que se esfumó. El debate público sobre el urbanismo ha quedado reducido a una competencia por quién hace la promesa más descabellada, por quién propone el proyecto más desmesurado. No hay debate, y mucho menos en periodo electoral, porque las cuestiones serias y controvertidas (tráfico, vivienda, servicios públicos, contaminación...) obligarían a plantear esfuerzos a todos, y ante unas elecciones sólo hay un mensaje: «lo bien que irán conmigo las cosas, a diferencia de cómo irán si ganan los otros». Promesas incumplibles que sólo favorecen la infantilización de la gente (y el victimismo cuando el vecino consigue más juguetes que uno mismo). Eso sí, inmediatamente después de las elecciones el ganador se sentirá legitimado para llevar a cabo su programa, sea cual sea, y aunque nadie lo conozca, siempre y cuando inaugure en tiempo y forma.

¿Y la ciudadanía? ¿qué opina de esto? Parece no tener opinión, ya que generalmente calla, pero cuando a alguien se le ocurre levantar la voz, enseguida es acusado de ir en contra de los tiempos y de hablar por intereses inconfesables. En los programas electorales de los partidos... todos prometen infinidad de obras (muchas veces con dinero caído del cielo), pero ¿qué problemas pretenden resolver? ¿mejor no preguntarlo?