lunes, 26 de septiembre de 2011

Regeneración urbana integral... ¿de excepción a norma?



Después de muchos años dejando que la ciudad degenerase (abandonada a su suerte) parece que poco a poco va permeando la idea de que hay que recuperarla. La rehabilitación es el nuevo paradigma, aunque cada cual lo interpreta como le viene mejor y no faltan quienes hablan de crecimiento hacia el interior (porque no pueden entender el urbanismo sin crecimiento). SEPES ha publicado recientemente dos textos sobre el tema de la regeneración urbana integral que merece la pena hojear.

Regeneración urbana integral nos describe tres casos de intervención en zonas urbanas degradadas (Île de Nantes, Coin Street y Barrio de la Mina); son escalas, contextos e historias diversas, pero tienen en común la complejidad de los problemas existentes y también la de las soluciones planteadas. Frente a las soluciones estandarizadas del pasado (la tristemente famosa renovación urbana), la rehabilitación o regeneración integral asume que no hay soluciones simples a problemas complejos, que no basta con barrer el tejido urbano para acabar con los problemas subyacentes (recordemos a Jane Jacobs y su Muerte y vida de las grandes ciudades).

Modelos de gestion de la regeneracion urbana nos recuerda, a través del análisis de los diversos instrumentos institucionales utilizados para gestionar proyectos de regeneración urbana, una limitación del marco normativo en el que nos movemos: todo está pensado para crear ciudad, incluso destruyendo la ciudad preexistente, de forma que la modificación/mejora/renovación de lo existente constituye siempre la excepción, casi nunca prevista por los mecanismos regulatorios. Probablemente ésta sea la causa de que cuando se quiera intervenir en la ciudad desde un enfoque multidimensional e integral, haya que imponer una especie de estado de excepción administrativo, porque, por desgracia, la norma sólo prevé la apisonadora y el borrón y cuenta nueva. Pero que nadie se equivoque, no es un error o una omisión, la destrucción creativa es el modo habitual de trabajar de nuestro sistema capitalista: ¿para qué reparar un coche, rehabilitar un edificio o regenerar un barrio, si podemos comprarnos uno nuevo? Las operaciones de cirugía son mucho más costosas que las demoliciones, y el objetivo es... ¡el beneficio! ¿verdad?